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Charla en el Curso Internacional sobre Créditos de Carbono en Bolivia

February 2026 · 5 min de lectura

rePLANET — Lo más destacado de nuestro Curso Internacional sobre Créditos de Carbono y Sesión sobre Biodiversidad de Alta Calidad

El Dr. Tim Coles compartió tres aspectos que deben integrarse en los proyectos de soluciones basadas en la naturaleza financiados por créditos de carbono para impulsar eficazmente la acción climática.

  1. Los agricultores deben beneficiarse económicamente para garantizar la permanencia del proyecto; por ejemplo, la introducción de pastoreo rotacional mantiene o aumenta la producción ganadera en menos tierra, lo que libera hectáreas para la reforestación y mejora la rentabilidad.
  2. Los créditos de alta integridad generan mayores rendimientos si producen resultados tangibles, por ejemplo, valor compartido localmente, ganancias medibles de biodiversidad y ninguna pérdida en la producción de alimentos: esto es lo que los compradores globales están demandando.
  3. La restauración científica de tierras degradadas mediante bosques nativos permanentes genera beneficios climáticos, de biodiversidad y comunitarios más sólidos que los proyectos de protección de bajo valor y resiste el escrutinio riguroso

Bolivia recientemente cambió su política climática para participar en los mercados internacionales de carbono; la transparencia, un sólido MRV y la permanencia deben considerarse cuidadosamente en todos los nuevos proyectos. Fue excelente contribuir a este evento y ver el gran trabajo que se está realizando en toda la comunidad

Perspectiva del Curso Internacional sobre Créditos de Carbono y Biodiversidad de Alta Calidad

Hoy asistí al Curso Internacional sobre Créditos de Carbono y Biodiversidad de Alta Calidad, realizado en la Sociedad de Ingenieros de Bolivia. El evento contó con las palabras de apertura del Viceministro de Medio Ambiente, Jorge Ávila, quien destacó la importancia de fortalecer las capacidades técnicas en torno a los mercados de carbono y la conservación de la biodiversidad. También hubo una presentación de rePLANET que generó un espacio de amplio intercambio, con muchas preguntas y respuestas, evidenciando el interés y la participación activa de los asistentes.

Este curso fue organizado por el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente en coordinación con la ABT – Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra y rePLANET, reafirmando el compromiso con la capacitación y el diálogo para una gestión ambiental responsable. La capacitación continua es clave para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

Cuando Tim Coles habla sobre carbono, no lo hace desde el púlpito del ambientalismo abstracto ni desde la frialdad de una hoja de cálculo financiera. Su tono es pausado, didáctico, casi doméstico. Pero detrás de esa calma hay una propuesta disruptiva: transformar la ganadería tradicional en aliada de la restauración forestal y convertir esta transición en un negocio rentable, medible y atractivo para grandes compradores globales de créditos de carbono. Coles es científico ambiental, con más de cuatro décadas dedicadas al diseño y financiamiento de soluciones basadas en la naturaleza.

Hoy lidera rePLANET, una empresa que trabaja con créditos de carbono y biodiversidad de alta calidad y que ya cuenta con proyectos en operación en países como Costa Rica y Panamá. Su carrera combina ciencia rigurosa y lógica de mercado, una mezcla poco común pero cada vez más demandada en un mundo que busca mitigar el cambio climático sin sacrificar la producción ni el desarrollo.

"La clave está en entender que esto no va en contra del productor", explica. "Al contrario: si no ganas más dinero que antes, el modelo no funciona". Su enfoque se basa "en una premisa simple y contundente: mejorar la productividad ganadera mediante pastoreo rotativo, liberar parte de la tierra y usar ese espacio para restaurar bosque nativo que, a su vez, genere créditos de carbono de alto valor". El pastoreo rotativo, explica, consiste en pasar de un sistema extensivo a uno más eficiente, en el que el ganado rota entre pastizales.

"Con eso, se puede producir lo mismo o más, pero en menos área", señala. Este cambio libera entre el 5% y el 30% de la finca, un área que se destina a reforestación y corredores de fauna. "No se trata de quitarle tierra al ganadero, sino de reorganizarla para que produzca mejor", resume. El incentivo no es menor. Según Coles, los proyectos que desarrolla rePLANET invierten en la finca desde el principio: cercas, sistemas de agua, asistencia técnica y capacitación. A partir del cuarto año, comienzan los pagos directos por hectárea reforestada. "Con las proyecciones actuales, estamos hablando de alrededor de 400 dólares por hectárea al año durante décadas", explica. No es filantropía: es una inversión que compite con los ingresos tradicionales de la producción.

Pero el diferencial real está en el tipo de carbono que se genera. Coles es categórico al distanciarse de los proyectos convencionales. "Un crédito de carbono común se vende a $15 o $20. Uno de alta calidad puede llegar a 90", afirma. ¿La diferencia? Tres condiciones no negociables: que al menos el 60% de las ganancias permanezcan en manos de actores locales; que se mida la biodiversidad y se demuestre un aumento real del orden del 50%; y que la finca produzca la misma cantidad de alimentos o más que antes. Este alto estándar es lo que despierta el interés de grandes compradores. Empresas vinculadas a la aviación y la industria aeronáutica, presionadas por sus compromisos climáticos, buscan créditos confiables, permanentes y con impacto social. "Ya no quieren carbono barato y dudoso", dice Coles. "Quieren proyectos que resistan auditorías y el escrutinio público". Lo mismo ocurre con los gigantes tecnológicos cuyos centros de datos consumen enormes cantidades de energía y necesitan compensaciones creíbles.

El impacto no se limita al productor individual. En el centro del modelo también está la comunidad que habita y cuida los bosques. "Si los beneficios no llegan a la gente local, el sistema falla", insiste. De ahí su énfasis en reglas claras y verificación independiente. La experiencia internacional le ha enseñado a desconfiar de los atajos: proyectos de "pérdida evitada" o protección de bosques existentes mal diseñados han dañado la reputación del mercado y hundido los precios.

Hoy valen uno y ocho dólares. Eso no cambia las realidades", advierte. Su propuesta está comprometida con la restauración: recuperar áreas degradadas hace más de una década y devolverlas a un bosque nativo, diverso y permanente. Para ello, se utilizan especies pioneras de rápido crecimiento que facilitan el posterior establecimiento de especies nativas. "Es más costoso, sí, pero también es mucho más valioso", explica. En términos de carbono y biodiversidad, la diferencia se refleja directamente en el precio. Coles habla con entusiasmo, pero sin grandilocuencia. Su estilo es el de un maestro que explica un problema complejo con ejemplos concretos.

Sin embargo, la ambición del proyecto es enorme: reordenar la relación entre producción, conservación y mercado. "Durante años se creyó que quemar el bosque era la única forma de generar economía", reflexiona. "Demostramos que existe una alternativa más rentable y sostenible". La apuesta es agresiva en objetivos y escala, pero se basa en una lógica simple: si el bosque vale más en pie que quemado, alguien lo cuidará. Y si ese cuidado se traduce en ingresos estables para productores y comunidades, el modelo deja de ser un discurso ambiental y se convierte en una opción económica real. Esa es, en esencia, la propuesta que Coles pone sobre la mesa hoy.

Publicado February 2026

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